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jueves, 7 de marzo de 2013

Mujeres resignadas y empresas machistas


En esta semana dedicada a la mujer os traigo un artículo de la escritora Rosa Montero que reproduzco íntegro:

Mujeres resignadas y empresas machistas 

Hace unas semanas, mientras esperaba la llegada de una amiga en un restaurante, escuché una conversación en una mesa vecina que me dejó pasmada. Se trataba de un grupo de cuatro treintañeros, dos hombres y dos mujeres, probablemente compañeros de trabajo, porque era la hora de la comida en una zona de oficinas. Una de las chicas, la que me daba la espalda, era el centro de atención. La otra mujer le hablaba con un aire pretencioso de sabelotodo; más que decirle algo, se lo estaba comunicando, como quien emite una sentencia inapelable: "Te digo que lo peor que puedes hacer es quedarte embarazada. Tener un hijo acaba con tu carrera profesional. Tú verás lo que quieres, pero te aseguro que, si te quedas embarazada, se acabó tu futuro en esta empresa''.

Lo decía con cierta violencia soterrada, con una buena dosis de acritud residual, como si ella hubiera tenido que hacer antes esa elección y aún le escociera. Los dos hombres intervenían de tanto en tanto para corroborar lo que la otra afirmaba, aunque se podían permitir mostrarse más empáticos: ''Sí, ella tiene razón. Es injusto y es una pena, pero desde luego las cosas son así''. No conseguí entender lo que respondía la víctima de este machaque verbal, porque estaba de espaldas y hablaba muy bajito, sin duda abrumada ante la unánime convencionalidad del resto de la mesa. Luego llegó mi amiga y ya no escuché más. Sin embargo, me quedé bastante inquieta: ¿pero de verdad sucedía eso, era de verdad la situación laboral tan retrógrada, tan injusta y tan sexista?

Pocos días después, con ese extraño tino con que el azar va trenzando casualidades en la vida, los periódicos publicaron un informe del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) en donde se corroboraban estos temores. Casi la mitad de las mujeres directivas piensan que el permiso de maternidad repercute negativamente en su carrera, y un 18% renuncia a tomarlo justamente por eso. Y según Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE, una de cada cuatro mujeres pierde el empleo al quedarse embarazada: ''En muchos casos son despidos improcedentes en los que hay que indemnizar a la trabajadora. En otros casos, la relegan y someten a acoso laboral y es ella la que acaba abandonando''. Según las encuestas, cuanto más jóvenes son las chicas y mayor es su nivel de estudios, más miedo tienen a quedarse embarazadas por las repercusiones que ello puede tener en su profesión. Un 33% de las universitarias, por ejemplo, piensan que ser madre puede arruinar su futuro.

No tengo hijos, y desde luego no creo que tenerlos sea la culminación de la vida de una mujer ni una condición indispensable para alcanzar la plenitud. Pero me deja atónita e indignada que en pleno siglo XXI, en un país industrializado, rico y supuestamente moderno como el nuestro sigan existiendo usos tan machistas. A decir verdad, resulta incluso chocante, porque, por otro lado, lo cierto es que la sociedad está cambiando mucho; que las familias, por más que se encolericen los obispos, han adquirido una enorme y flexible variedad; que los hombres, en fin, están empezando a reivindicar su faceta de cuidadores y de padres. Según este mismo informe del IESE, un 12% de los directivos cogieron la baja paternal. No parece suficiente y desde luego no es mucho, pero al menos uno de cada diez usó ese derecho. Entonces, si objetivamente hay algunos datos alentadores, ¿por qué no apoyarse en ellos? ¿Por qué resignarse a una discriminación tan burda y obsoleta?

Hablo de resignación y tal vez sea esa la palabra clave. Pertenezco a una generación de mujeres que creció a finales del franquismo, sufriendo un nivel de machismo cavernario. Recordemos que, hasta mayo de 1975, la mujer española casada no podía abrir una cuenta en el banco, sacarse el pasaporte o comprarse un coche si no se lo permitía el marido; que ni siquiera podía trabajar sin la autorización de su cónyuge, el cual, además, podía cobrar el sueldo de su esposa. Millones de mujeres, en España y en el mundo, nos hemos tenido que pelear día tras día para poder respirar, para ser respetadas, para ser personas. Muchas amigas de mi edad tuvieron hijos en condiciones sociales durísimas, y eso no les impidió salir adelante.

El otro día, en el restaurante, estuve a punto de levantarme y acercarme a la mesa. Estuve a punto de decirle a esa chica a la que los demás tenían acogotada: No les hagas caso, no te rindas, no te sometas tan dócilmente a las convenciones más reaccionarias. 

Lucha por tus derechos, maldita sea. 

Sin comentarios. No hacen falta.

martes, 5 de marzo de 2013

La brecha salarial de género disminuye, pero...



La diferencia salarial entre hombres y mujeres ha disminuido...Y lo que podría ser una fantástica noticia no lo es tanto y os explico por qué.
Recientemente, la Organización Internacionaldel Trabajo (OIT) publicó el Informe mundial sobre salarios 2012/13 en el que se constata que la brecha salarial de género (BSG) ha disminuido.
Por ahora suena bien ¿verdad?
Pues no, ya que se advierte que el motivo de dicha disminución se debe principalmente a que la situación de los hombres en el mercado laboral se ha deteriorado. Es decir, que corregimos el desajuste…pero a la baja;) y no por las razones correctas.
La crisis financiera ha afectado los sectores donde suelen trabajar los hombres y/o disminuido sus cargas horarias, con lo que la situación de los hombres en el mercado laboral se ha deteriorado, mientras que la situación de las mujeres ha permanecido igual lo cual ha contribuido a reducir la desigualdad salarial.
El informe destaca que existen diferencias importantes en el mundo en términos de salario entre hombres y mujeres. "Algunas veces las estadísticas varían en función de si se consideran todos los empleados a tiempo completo o a tiempo parcial". En Noruega, la diferencia entre hombres y mujeres en términos de pago por horas es inferior cuando se trata de empleo a tiempo parcial. Esto significa que los hombres y las mujeres que tienen un empleo a tiempo parcial reciben un salario similar. Pero los hombres ganan mucho más cuando están empleados a tiempo completo.

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres es aún más alta cuando se toman en cuenta todos los empleados, porque una proporción más grande de mujeres tiene empleos a tiempo parcial, donde la retribución por horas es inferior que en el empleo a tiempo completo.
El informe también analiza el desenvolvimiento del salario en algunos países de Medio Oriente, en donde el número de mujeres que trabaja es bajo, aunque quienes trabajan suelen ganar más que los hombres.

Otro caso extremo es Siria, en donde sólo cerca del 13% de las mujeres eran económicamente activas en 2010 (antes de la guerra civil), pero el 74 por ciento trabajaba en el sector público, donde los salarios eran alrededor de 1,5 veces más altos que los del sector privado.

El informe concluye que el crecimiento salarial cae a nivel mundial, pero aumenta en los países emergentes:
  • Los salarios mensuales crecieron 1,2 % en 2011, frente a 3 % en 2007 y 2,1 % en 2010.
  • Los salarios experimentaron una doble caída en las economías desarrolladas, donde se vaticina un crecimiento de 0% para 2012.
  • Sin embargo, aumentaron durante toda la crisis en América Latina y el Caribe, África y Asia.

En lo que se refiere a España:

La última Encuesta de Estructura Salarial publicada por el INE nos proporciona información respecto a las desigualdades de género y de edad existentes en el mercado laboral español, que se refleja en el siguiente gráfico:



Como podemos ver:
  • La brecha salarial registrada por motivos de género llegó a alcanzar los 9.056 euros anuales de media a favor de los hombres en la franja de edad de los 55 a los 59 años.
  • Los asalariados de género masculino ubicados en dicha franja de edad cobraron de media en el año 2010 el salario más alto de todos, 32.069 euros anuales, más del doble de lo que ganaron los hombres de 20 a 24 años (14.805 euros anuales) y casi el triple de lo cobrado por las mujeres de 20 a 24 años (11.906 euros anuales).
  • La tendencia positiva que se aprecia en las retribuciones anuales obtenidas conforme aumenta la edad en ambos sexos tiene un carácter mucho más pronunciado en el caso de los hombres; el incremento salarial experimentado por éstos de los 30-34 años a los 50-54 alcanzó un 30,7% de variación, mientras que el de las mujeres tan sólo se cifró en un 14,9%.




*Más información:  INE y Informe OIT sobre salarios 2012/13


viernes, 2 de noviembre de 2012

La sociedad que no amaba a las mujeres


Tras el post del martes La Igualdad sigue siendo nuestra asignatura pendiente hoy continuamos hablando de Mujeres. 

Esta vez con motivo de un libro que leí recientemente y cuya lectura os recomiendo: “La sociedad que no amaba a las mujeres”, escrito por Javier Fernández Aguado, socio-director de Mind Value y Jefe del Área de Liderazgo Directivo y Deontología Profesional en el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) junto a Lourdes Molinero.



El libro recoge las aportaciones del liderazgo femenino al desarrollo económico y social a lo largo de la historia.  En concreto, se aportan sesenta ejemplos de mujeres a través de un viaje cronológico que abarca desde el siglo XIV A.C hasta el XX.

Nefertiti, Juana de Arco, Isabel La Católica, Frida Kahlo, Marie Curie… 

Todas ellas mujeres que consiguieron romper los moldes en una sociedad "presuntamente" machista, que fueron capaces de crear, de ilusionar, de transformar su entorno, de modificar leyes, de dirigir ejércitos, de realizar descubrimientos científicos e impulsar sueños en sociedades que no creyeron en ellas ni en su talento por el simple hecho de ser mujer. Todas ellas, cada una en su ámbito, realizaron su pequeña aportación al liderazgo femenino.

Es de destacar el prólogo de Pilar Jurado donde se realiza un análisis de todo lo que se ha dicho sobre la mujer a lo largo de la historia… un sinfín de barbaridades que esperemos sea más bien un epílogo con un punto final.

Si queréis leerlo, aquí os dejo la referencia:


“La sociedad que no amaba a las mujeres” 

Autores: Javier Fernández Aguado y Lourdes Molinero.

Editorial LID Editorial Empresarial. 1ª Edición, marzo 2012 








Puede ser una buena lectura para el fin de semana;)
¡Hasta el lunes! 

Ver también:












miércoles, 31 de octubre de 2012

La Igualdad sigue siendo nuestra asignatura pendiente



Hace unos meses publiqué un artículo sobre El Índice de Equidad de Género. En aquella ocasión la nota que habíamos recibido era un rotundo suspenso. La semana pasada, varias publicaciones se hicieron eco de los vergonzosos resultados obtenidos en un nuevo informe: el Informe Global sobre Desigualdad de Género 2012 elaborado por el Foro Económico Mundial a partir de datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).


El informe recoge los datos de 135 países (el 93 % de la población mundial). Se trata de la séptima edición de un documento que califica a los países en función de su capacidad para cerrar "la brecha de género" en cuatro áreas consideradas clave: el acceso a la salud, la educación, la participación política y la igualdad económica.


Vergonzosos porque si bien nunca hemos sido un referente en cuanto a Igualdad se refiere, en el último año, hemos logrado la hazaña de retroceder 14 puestos cayendo del puesto 12 al 26.

¿Y a qué es debido este descenso? Pues el informa apunta principalmente a la disminución de la representación femenina en los puestos de toma de decisión política. En nuestro país, las mujeres no superan el 30% de los puestos directivos, las desigualdades persisten y en tiempos de crisis incluso se fortalecen, habiendo retrocedido posiciones en cuanto a derechos sociales.

Analizando el informe, vemos que España logra una nota global de 0,7266, promedio de los resultados obtenidos en cada una de las las cuatro áreas clave:

  • acceso a la salud: 0,9791
  • educación: 0,9971
  • participación política:0,2841
  • igualdad económica: 0,6462



La calificación máxima la obtiene Islandia (0,8640) y la mínima Yemen (0,5454). Puede parecer que no hay grandes distancias numéricas entre estas calificaciones pero debe tenerse en cuenta que la igualdad total se cifra en 1.

A la cabeza, como siempre, cuatro países nórdicos -Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia-, a los que suceden Irlanda, Nueva Zelanda, Dinamarca, Filipinas, Nicaragua, Suiza, Holanda, Bélgica, Alemania, Lesoto, Letonia, Sudáfrica, Luxemburgo y el Reino Unido.


Sorprende encontrar también por delante de nosotros por primera vez países como Cuba, Mozambique y Burundi.


A la cola, no hay demasiadas sorpresas y nos encontramos países como Egipto, Irán, Mali, Marruecos, Costa de Marfil, Arabia Saudí, Siria, Chad, Pakistán y Yemen.



La verdad es que España siempre ha ocupado posiciones más bien modestas en este tipo de ránkings pero lo grave es que ahora por primera vez en muchos años, ya no sólo no escalamos posiciones, no, si no que descendemos, retrocedemos, desandamos un camino que costó mucho andar. Pero qué se va a esperar de una sociedad obsesionada por las cifras macro-económicas que desatiende su máximo activo: las PERSONAS. Una sociedad que se jacta de denostar la Paridad, que todavía hace innumerables chistes sobre el efímero Ministerio de Igualdad (porque queda claro que no nos hace falta), que desatiende y dificulta al máximo la maternidad, que anula medidas “electoralistas” como el mal llamado cheque-bebé, que aplaza la ampliación del permiso de paternidad sine die, que no monitoriza los planes de igualdad que muchas empresas por ley debían implementar, que organiza los horarios educativos a “deshora” de los padres que tienen la inmensa suerte de tener un trabajo remunerado… una sociedad que no piensa en las mujeres.

Porque está más que demostrado que la pobreza afecta más a las mujeres a nivel mundial y en situaciones de crisis, son ellas las primeras perjudicadas. ¿Estamos ante una vuelta forzada de la mujer al hogar y las tareas domésticas? ¿Se puede permitir una mujer trabajar de 8 a 20h. a cambio de una retribución de 10.000 euros brutos anuales y contratar a otra para que recoja a sus hijos del colegio? ¿Debe renunciar a trabajar? ¿Debemos asumir que se discriminen automáticamente a las mujeres en “edad fértil” o madres de las ofertas de trabajo? Son muchas las preguntas que me hago en este sentido, que nos hacemos muchos, hombres y mujeres, preocupados por la situación de este país y por las escasas medidas que se están implementando para abrir ventanas al futuro.

Y lo peor es que esto no tiene pinta de mejorar. Y no lo digo yo. Las desigualdades no sólo se mantendrán sino que el  Foro Económico Mundial nos pone como ejemplo (a no seguir, claro está) de país donde la escasez de medidas de apoyo y su alarmante disminución no sólo hace difícil que se reduzca esta brecha de género sino que se espera que aumente.

El Informe concluye poniendo otro ejemplo pero éste a seguir: el modelo nórdico que hace posible que los padres hagan compatibles trabajo y familia, lo que ha resultado en “altas tasas de participación laboral femenina, mayor reparto en el cuidado de los hijos y una distribución más equitativa del trabajo en casa”. Y subraya como factor detonador la “generosa política en materia de bajas maternales y paternales cuya consecuencia ha sido tanto un incremento de la tasa de natalidad como de reincorporación de la mujer al mercado laboral en combinación con la maternidad”.

Espero que los que nos representan lo lean y miren un poco al Norte 

... que de Sur ya tenemos bastante.



Os dejo enlace a:

- El Informe completo (en inglés) 





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miércoles, 20 de junio de 2012

El Índice de Equidad de Género


Un Suspenso. 

Eso es lo que todos hemos recibido en equidad, según el Índice de Equidad de Género (IEG) 2012, presentado por Social Watch. De los 154 países evaluados en el estudio, ninguno redujo su brecha de género a un nivel considerado “aceptable”.

En estos tiempos en que mucho se debate sobre la conveniencia o no de las cuotas para fomentar una mayor presencia de mujeres en puestos directivos, que tantos se quejan de la in-Justicia de la paridad… hablar del índice de equidad es algo que “escama” a muchos.

Pero no podemos negar que el "techo de cristal" todavía existe y que dificulta que la mujer pueda ascender laboralmente. Ya no es un techo de cristal, más bien ha  pasado, a ser todo un "muro de hormigón" resistente, duradero y bien visible.

Así que no nos viene mal hablar y medir la equidad, aunque sea para saber que hemos suspendido o quizás, precisamente por eso.




Qué es el Índice de Equidad de Género (IEG)

El Índice de Equidad de Género (IEG) mide la brecha entre hombres y mujeres en educación, actividad económica y empoderamiento político.

Social Watch calcula un valor de la brecha de género para cada una de las tres áreas, en una escala del 0 (cuando, por ejemplo, ninguna mujer recibe educación pero todos los hombres la reciben) al 100 (igualdad perfecta).

En materia de educación, el IEG observa en la brecha de género en la matrícula a todos los niveles de la enseñanza y en la alfabetización; la participación económica calcula las brechas en los ingresos y el empleo; y el empoderamiento mide las brechas en los empleos altamente calificados, los cargos parlamentarios y las cúpulas económicas.

Cómo se mide la brecha

El IEG mide la brecha entre mujeres y hombres, no su bienestar. Así, un país en el que los jóvenes de ambos sexos tuvieran igualdad de acceso a la Universidad tendría el valor 100 en este indicador. De la misma manera, un país en el que niñas y niños no pudieran completar la enseñanza primaria, también obtendría un 100. Esto no significa que la calidad de la enseñanza sea la misma en ambos casos. Simplemente establece que en ambos casos tanto las niñas como los varones reciben educación y que no hay, por tanto, brecha.

En qué ámbito se falla más y en cuál menos

La brecha de género en educación es menor en todo el mundo que en los dos otros dos componentes. Mientras el valor mundial para la educación es 71 (o bajo, según las categorías del índice); para la participación económica es 42 (muy bajo); y la participación de la mujer en la toma de decisiones es 17 (crítico).

La participación de la mujer en el ámbito laboral es apreciablemente menor que la de los hombres. Tienen sueldos considerablemente menores por el mismo tipo de trabajo, y un porcentaje mayor de las mujeres trabaja en empleos vulnerables o irregulares. Pero lo más importante es que las mujeres no tienen en ningún país las mismas oportunidades que los hombres para participar en el proceso de toma de decisiones económicas y políticas. Las mujeres siguen en el segundo plano aunque hayan dado grandes pasos en materia de educación y participación económica.

Hasta en los países donde la situación relativa de la mujer es mejor, sigue habiendo una importante brecha de género en materia de empoderamiento.

El IEG 2012 también deja en evidencia que la falta de equidad no puede justificarse por la falta de recursos. El análisis de cada componente del índice en los diferentes países indica que, más allá del nivel de ingreso, cada nación puede reducir las desigualdades a través de políticas adecuadas.

Por ejemplo “Portugal es más rico que Ruanda y más pobre que Francia, pero los tres países tienen el mismo IEG” de 77 puntos, explicó João José Fernandes, director ejecutivo de la organización no gubernamental portuguesa Oikos-Cooperação e Desenvolvimento.

Países con gran proporción de pobreza como Mongolia (81 puntos), Filipinas (76) y Nicaragua (74) lograron, sin embargo, altos niveles relativos de equidad de género. Por otra parte, países de elevado ingreso como Japón (57 puntos), Turquía y Arabia Saudita (ambos con 37 puntos) presentan amplias brechas de género.

La brecha de género por región

Los cinco niveles en la brecha de género medida de acuerdo con el IEG son “crítico”, “muy bajo”, “bajo”, “medio” y “aceptable”. Cabe destacar que ningún país del mundo alcanza el mínimo de 91 puntos requerido para ubicarse en el nivel “aceptable”.

Europa y América del Norte, ambas con IEG promedio de 73 puntos (“bajo”), encabezan la lista de regiones. Sin embargo, de acuerdo con el estudio, no todos los países europeos tienen una buena calificación: Albania (55) y Turquía (45), por ejemplo, tienen una calificación inferior al promedio mundial de 57 (“muy bajo”).

Los promedios de Asia Oriental y el Pacífico (69), América Latina y el Caribe (68) y Asia Central (63) son también “bajos”. África Subsahariana (52) y Medio Oriente y África Septentrional (43) están ambos en el nivel “muy bajo”, mientras Asia Meridional está en el escalón más bajo de la nómina con 39 puntos (nivel “crítico”)

De los 154 países computados, los que lograron mejor calificación en el IEG 2012 son Noruega (89), Finlandia (88), Islandia, Suecia (ambos con 87), Dinamarca (84), Nueva Zelanda (82), Mongolia y España (ambos con 81), todos ellos con un IEG “medio”.

Los cinco países en peor situación, según el IEG, son República del Congo (29), Níger (26), Chad (25), Yemen (24) y Afganistán (15). Los tres en peor situación en América Latina y el Caribe son El Salvador, con 62, Guatemala, con 49 y Haití, con 48.

Otros índices


Existen otros índices que miden la brecha de género por medio de indicadores y parámetros diferentes. Por ejemplo: 
  • El del Foro Económico Mundial (GGGI) que mide cuatro áreas sociales (la participación y oportunidades en la actividad económica, los logros educativos, la salud general y el empoderamiento político).
  • El del Economist Intelligence Unit (WEOI) que abarca cinco dimensiones (las políticas y prácticas laborales; las oportunidades económicas de las mujeres; el acceso a las finanzas, la educación y la capacitación; la condición jurídica y social de la mujer y el ambiente general de negocios). Etc.

Pero aunque los indicadores pueden ser diferentes y miden la brecha de género desde diferentes perspectivas y énfasis, los resultados son más o menos equivalentes. Si se comparan los 15 países que ocupan las posiciones superiores y los que se ubican en las inferiores del IEG de Social Watch con los que ocupan los lugares correspondientes en el IDG del PNUD se puede ver que 9 países —Noruega, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia, Suiza, Alemania y España— aparecen en ambas listas entre los de mejor desempeño, en tanto otros 6 -Arabia Saudita, India, la Rep. Dem. del Congo, Costa de Marfil, Nigeria, Yemen y Afghanistán- se repiten en ambas listas entre los de bajo desempeño.


Como dije al principio de este post, soy consciente que este tema “escama” a muchas personas, el problema es que a pesar de que España aparece bastante bien parada, todavía hoy en día en nuestro país y en otros muchos, esta brecha afecta y “duele” a muchas.

Fuente: Social Watch y CapacitarRSE



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