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martes, 28 de enero de 2014

¿Quién no quiere ser feliz?

¿Quién no quiere ser feliz?



Supongo que nadie de vosotros lo duda: todos queréis ser felices aunque a veces, sed sinceros, no hagáis todo lo posible por serlo o incluso os empeñéis en lo contrario. Pero está claro: todos queremos ser felices, lo que nos falta a veces es el cómo.

Y todo el mundo habla de la Felicidad en estos días. Como dice Daniel Kahneman en su conferencia en TED “El enigma de la experiencia frente a la memoria”

Hice que alguien contara el número de libros con la palabra "felicidad" en el título, publicados en los últimos cinco años y se dieron por vencidos después de unos 40, y había muchos más. Hay una enorme oleada de interés sobre la felicidad, entre los investigadores. Hay un montón de asesoramiento sobre la felicidad. A todo el mundo le gustaría hacer a la gente más feliz. Pero a pesar de toda esta multitud de trabajos, hay varias trampas de tipo cognitivo que hacen casi imposible pensar con claridad acerca de la felicidad.

¿Cuáles son esas trampas cognitivas? Kahneman distingue tres:
  1. La primera sería nuestra reticencia en admitir su complejidad: Ser feliz es algo muy complejo. No es lo mismo que estar contento o alegre, ni que sentir placer o ilusión. Es eso pero es también más que eso. El problema es que utilizamos la palabra felicidad para demasiadas cosas y, de este modo, la banalizamos.
  2. La segunda trampa es la confusión entre experiencia y la memoria: No es lo mismo los recuerdos que tenemos de la vida y la valoración subjetiva que hacemos de nuestra felicidad que lo que sentimos.
  3. Y la tercera trampa que es fundamental: la ilusión de enfoque. Es imposible que valoremos cualquier circunstancia que afecte a nuestro bienestar sin distorsionar su importancia.

¿Y por qué caemos en esas trampas?

Principalmente por nuestro Yo dual. Todos somos duales:
  1. Tenemos un primer Yo que es el que vive el presente y tiene experiencias.
  2.  y un segundo Yo que es el que recuerda, inclinado hacia el pasado para traer la realidad de nuestras vidas al presente.


La Persistencia de la Memoria del Gran Dalí


Y podréis preguntar ¿qué tiene que ver la existencia de este Yo dual con la Felicidad? Pues mucho y para explicároslo empezamos con un sencillo ejemplo:

“Alguien dijo que había estado escuchando una sinfonía y que era una música absolutamente maravillosa y al final de la grabación, hubo un sonido chirriante horrible. Y luego añadió, realmente muy afectado, que eso había echado a perder la experiencia por completo. Pero no fue así. Lo que se había echado a perder fueron los recuerdos de esa experiencia. Había tenido la experiencia. Había tenido 20 minutos de una música gloriosa. Y no contaron en absoluto porque se quedó con un recuerdo, el recuerdo se había arruinado, y era todo lo que había quedado.

Ya lo habéis visto, podemos vivir una experiencia maravillosa pero si nuestro segundo Yo, el yo que recuerda, pone su énfasis en un pequeño detalle que ensombrezca ese atisbo de felicidad, dicha experiencia tomará la forma de un recuerdo triste. El recuerdo de algo que pudo hacernos felices pero que no pudo ser, olvidando los instantes que disfrutamos de verdad.  Porque lo que define una experiencia son los cambios, momentos importantes o finales: los hitos como se llama en Project Management. Sólo los hitos prevalecen en el recuerdo de una historia.

Y por eso es tan importante el “Yo” que recuerda. Porque además de recordar es el que nos conduce a tomar decisiones. Porque no elegimos entre diferentes experiencias, elegimos entre los recuerdos de esas experiencias. Incluso en el futuro. Cuando visualizamos un nuevo plan, un viaje, ir al teatro o al cine… lo hacemos condicionados por recuerdos que tenemos de experiencias previas, o bien por las expectativas creadas en base a opiniones de otras personas. Y esto no es malo pero sí nos impide disfrutar del momento. Lo evaluaremos siempre en función de unas expectativas creadas de felicidad que a lo mejor no llega a cumplir y si es ése el caso, lo recordaremos como una decepción, como un fracaso, en vez de sentir los buenos momentos que esa experiencia nos ha regalado.

Esta distinción entre los dos “Yo” plantea dos nociones de Felicidad:
  • La Felicidad que sentimos: muy difícil de medir porque se basa en emociones rápidas y pasajeras.
  • La Felicidad del recuerdo: que mide cuán satisfecha está una persona con su vida.

Es esta última felicidad la que podemos medir y evaluar con mayor fiabilidad.

Si aún dudáis sobre esta dualidad, haced la siguiente prueba:

Imaginad que en vuestras próximas vacaciones sabéis que al final de las mismas se destruirán todas vuestras fotos, y os administrarán una droga amnésica de modo que no recordareis nada. Ahora, ¿elegiríais las mismas vacaciones? Y si eligierais unas vacaciones diferentes, habría un conflicto entre vuestros dos yos, y hay que pensar en cómo dirimir ese conflicto, y en realidad no es tan evidente, ya que, si lo pensáis en términos de tiempo, entonces obtendréis una respuesta. Y si lo pensáis en términos de recuerdos, obtendréis otra respuesta. ¿Por qué elegimos las vacaciones que elegimos?, es un problema que nos remite a una elección entre los dos yos.

Dos “Yo” que nos plantean inevitablemente dos nociones de felicidad.

¿Soy feliz? ¿Recuerdo mi vida como feliz?

¿Qué emociones se pueden medir?

¿Cómo medir la Felicidad?

Ya sabemos que el dinero no es lo más importante, que nuestras metas sí son importantes. Que necesitamos estar satisfechos con nosotros mismos y rodearnos de la gente que nos gusta. Es el momento de concentrarnos en el “ahora”, de disfrutar de cada momento, de hacer del “Carpe Diem” nuestro lema a seguir. Tenemos que recordar en positivo, por partes, no en global, intentando siempre rescatar momentos buenos en experiencias negativas. Sin obsesionarnos con ser felices sino sintiéndonos privilegiados con cada instante de felicidad que la vida nos brinda.

Os dejo el vídeo de la genial conferencia de Daniel Kahneman,El enigma de la experiencia frente a la memoria” 



Y el enlace a un artículo interesante del Blog Marketing de Guerrilla “Concentrarse en ser feliz a largo plazo no ayuda al bienestar”

Recordemos esos instantes felices, tan sólo rememorándolos, ya obtenemos otro instante de felicidad;))




lunes, 13 de mayo de 2013

Píldora de Ilusión (LVII): La Felicidad



¡Buenos días!

En la Píldora de hoy os traigo un vídeo sobre la Felicidad que he encontrado recientemente en Youtube.

Porque la Felicidad va unida inevitablemente a la Ilusión y eso es lo que queremos con estas píldoras, ¿no? darnos un “chute” de ilusión que nos haga ser más felices cada día.

Son algo más de 9 minutos y os recomiendo visualizarlo en calma, tranquilos, con Mindfulness… para que os empapéis de la belleza de sus imágenes y de su música. Y no os digo mucho más hoy: el vídeo ya habla por sí solo.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Siete claves para ser Felices en el Trabajo




Muchas son las veces que he hablado de felicidad en este blog y tampoco es la primera vez que abordo el tema de la felicidad y el trabajo, por tanto, puede que os encontréis algunas ideas expuestas anteriormente, pero también veréis reflexiones nuevas y algunas de mis citas favoritas sobre la felicidad.

Como decía Aristóteles: “Todos estamos de acuerdo en que queremos ser felices, pero en cuanto intentamos aclarar cómo podemos serlo empiezan las discrepancias”. Así que intentar resumir la Felicidad en siete claves es cuanto menos osado;)

No es una receta única (seguro que cada persona añadiría o quitaría algún elemento) ni está listada por orden de prioridad. Lo que sí os puedo asegurar es que si mezcláis todos estos ingredientes (en diferentes dosis, dependiendo de cada persona y trabajo) seréis más felices en general y en/con vuestro trabajo. Allá vamos:

  1. Recuerda y comparte los fines de tu trabajo. Cualquier trabajo, sea el que sea, es útil y tiene algún fin. Conviene, como ya contaba en las historia de los tres canteros en el post Y tú ¿por qué trabajas? tenerlo muy presente y ver su utilidad más allá del día a día, su fin último. La diferencia entre el cantero que trabaja únicamente un bloque de piedra o el cantero que recuerda que está contribuyendo a construir una catedral… Y como decía discurso Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford: Tenéis que encontrar lo que amáis. Lo ideal es que améis vuestro trabajo, lo que hacéis, que sea una parte fundamental de vuestra autorrealización como personas, pero esto no es siempre posible. Muchas veces uno no trabaja exactamente en lo que quiere, le gusta o está más capacitado, sino en lo que puede. Pero es fundamental compartir los fines de tu trabajo, que éstos no estén en contradicción con tus propias ideas y creencias. Es lo que las empresas llaman estar alineado con los objetivos de la organización.
  2. El trabajo tiene una importancia relativa. El trabajo es una faceta muy importante de nuestra vida, pero no lo es todo ni mucho menos, como señalaba en el post Despido y Felicidad. Siempre me ha asombrado cuando alguien se presenta diciendo “soy administrativo”, “soy gerente”, “soy funcionario” haciendo más bien referencia a un cargo o puesto de trabajo que lo que realmente es. Cargo que además puede ser más o menos in-estable en el tiempo y entonces cuándo dejes de “serlo” ¿qué eres? No somos lo que tenemos, somos cómo pensamos y cómo obramos. El trabajo que desempeñamos conforma una parte importante de nuestra personalidad pero no es la única. Como decía el escritor norteamericano Henry Van Dyke “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”. Para desarrollar “lo que somos”, lo que nos gusta y hacemos, además del trabajo están las aficiones, a qué dedicamos el tiempo libre que nos queda. Está bien poner esfuerzo, ilusión, dedicarle tiempo (mucho) al trabajo pero no  hay que olvidar que hay otras muchas cosas importantes (pareja, familia, amigos, aficiones…) y desatenderlas. Como bien señala el dicho, no hay que poner todos los huevos (ilusiones, esfuerzos…) en una sola cesta, porque si ésta se rompe nos quedaremos sin nada.
  3. El salario no lo es todo. Es muy importante, claro que sí pero como decía Maslow una vez satisfechas nuestras necesidades más básicas el salario deja de ser motivador. Un trabajo es mucho más que un sueldo. Hay muchos otros factores que pueden contribuir tanto o más que el sueldo a nuestra felicidad. El llamado Salario emocional tiene una importancia vital a la hora de ser feliz o no en el trabajo. En esta época de crisis quizá nuestro salario no viva su mejor momento y seguramente estemos mal posicionados para pedir mejoras en el mismo, pero sí podemos mejorar el salario emocional e instar a la empresa a que lo mejore, ya que muchas de esas medidas no suponen gran coste económico para la empresa.
  4. Márcate metas sencillas. En la vida y en tu trabajo. No necesitamos ni muchas ni grandes cosas para ser felices, normalmente son las cosas más sencillas la que nos dan la verdadera felicidad. Está bien marcarse objetivos, metas, intentar superarse día a día... pero tenemos que ir paso a paso y como cuando subimos una montaña fijarnos en el camino que estamos recorriendo y no lo que nos queda todavía hasta alcanzar la cima. En un momento dado, hay que ser capaces de valorar si nos compensa el esfuerzo o el riesgo de llegar a la cima e incluso decidir si dar la vuelta o buscar otro camino. Marquémonos metas que podamos cumplir a corto y medio plazo. Aunque tu trabajo sea transitorio o un paso para conseguir otro objetivo, la felicidad se puede encontrar en lo que haces ahora, en este preciso momento, no lo que quieres hacer o lograr en el futuro. Decía Tolstoi: “Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo”. No estamos hablando de resignación o conformismo, sino de una actitud vital que se centra en valorar el presente, el día a día.
  5. Fíjate en lo positivo. Todo tiene su lado bueno y su lado…menos bueno;) Si quieres ser feliz céntrate siempre en lo bueno, en todo lo que tienes, más que en recordar aquello que te falta o lo que va mal. En el trabajo ocurre lo mismo. Siempre tendrá sus inconvenientes pero al menos es un trabajo, lo que en un país con casi seis millones de personas buscando empleo ya es mucho y además te proporciona un sueldo más o menos digno que te permite ser autosuficiente (recordar que la autosuficiencia era la clave de la felicidad según la corriente estoica y el cinismo). Ya tienes una base muy importante, y a partir de ahí, fíjate en todas las cosas positivas, aprende a mirar la botella medio llena. Si trabajas en una oficina sin ventana a la calle puedes verlo de dos formas: quejándote de no tener luz natural o agradeciendo no tener que estar bajo las inclemencias del tiempo… aprende a no compararte sólo en negativo. Bien es cierto que mal de muchos consuelo de tontos, que no debe ser consuelo que haya gente en peores condiciones que las tuyas (eso sí, si debe contribuir a que valoremos las que tenemos) pero desde luego no midas lo que tienes en función de lo que tienen los demás. Sé agradecido, como actitud vital te hará ser más feliz, a fin de cuentas no tenemos nada seguro, ni el trabajo ni la vida, disfrutemos de ambos mientras podamos.
  6. Cuida las relaciones personales y sé un buen compañero de trabajo. Sigue la regla de oro de compórtarte con los demás como te gustaría que lo hicieran contigo. La felicidad crece cuando se comparte, nos sentimos bien al hacer que otros se sientan bien. Si algo tiene positivo el trabajo es que nos permite relacionarnos con distintas personas, bien sea compañeros de trabajo, clientes, proveedores, usuarios… El encuentro con otras personas siempre puede ser momento de alegría, de plenitud. No hay descubrimiento más maravilloso que otra persona. La verdad es que uno no se da cuenta de la importancia que tienen las relaciones con los compañeros hasta que se pierde el trabajo y se queda al margen de una parte importante de las relaciones sociales. Bien es cierto que las relaciones en el trabajo pueden ser motivo de conflicto y que hay mucho Procusto suelto;) pero también lo es que muchas amistades se han fraguado en el ámbito laboral. Un equipo funciona mejor siempre que sus integrantes se apoyen y respalden en la consecución de unos objetivos comunes, se respeten y valoren. Siempre es más agradable trabajar en un ambiente donde pueda haber momentos de complicidad e incluso, por qué no, de diversión, de risas… Puede que sean sólo tres minutos un día, ¡pero qué sería de nosotros sin esos momentos!
  7. Busca la Excelencia. Uno siempre puede hacer las cosas mal, regular o bien. Hazlas lo mejor posible. Los máximos de los demás deben ser siempre tus mínimos. “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace” decía Jean Paul Sartre así que Ama lo que haces. Haz tu trabajo bien por la satisfacción del deber cumplido, del trabajo bien hecho, de la belleza que supone siempre, en cualquier ámbito, la excelencia. Sólo buscando la excelencia en lo que haces conseguirás la plenitud en lo que eres. Tienes capacidad para ello. Y hazlo por ti, sin preocuparte de lo que otras personas puedan pensar de ello, de recompensas o castigos externos. Sé tu propio juez y exígete siempre ser la mejor versión de ti mismo.


Como os decía al inicio, no se trata de una poción mágica pero combinar alguno de estos ingredientes con tu jornada diaria te hará ser más feliz. Puede que vosotros le tengáis que añadir otros ingredientes, si es así, ¿os animáis a compartirlos?


viernes, 12 de abril de 2013

Los 10 mandamientos del Trabajador de los Nuevos Tiempos



Ya os he hablado a lo largo de este blog en varias ocasiones de lo importante que es la Conciliación y la flexibilización de las condiciones y horarios de trabajo.

El sector laboral está cambiando rápidamente gracias a las nuevas herramientas digitales. Las últimas tendencias apuntan hacia el teletrabajo o home office. Las herramientas de gestión de negocios online permiten que los profesionales desarrollen sus tareas libremente, con horarios flexibles y sin la necesidad de trasladarse hasta una oficina.

Según revelan varios estudios, el “home office” hace más feliz a los trabajadores, mejora los resultados y la productividad de las empresas y permite reducir los costes. En este contexto, las puertas se abren dándole a las empresas mayor libertad para elegir a sus empleados, y a estos múltiples beneficios que hacen de su desarrollo profesional una tarea más feliz.

Pero, ¿cómo es este nuevo trabajador de la era digital?

Pues responde a los siguientes diez mandamientos según publicó el portal Iprofesional.com y el diario La Vanguardia:

1. Trabaja desde su casa, la playa, un bar o donde quiera, sin tener que gastar tiempo y dinero en viajar hasta la oficina. El 60% de los trabajadores cree que ya no es necesario compartir el espacio físico con sus colegas.

2. Es dueño de su tiempo, y eso le hace feliz: el 78% de los gerentes cree que la flexibilidad en el trabajo ayuda a retener y motivar a los ejecutivos más importantes de su equipo. Trabajando desde su casa, los empleados pueden recuperar dos semanas de tiempo libre cada año, que es el tiempo que pierden viajando a la oficina.

3. Es amigable con el medio ambiente: un sólo día de teletrabajo a la semana podría reducir las emisiones de gases contaminantes en 423.000 toneladas. Esto equivaldría a 77.000 coches menos en las carreteras a lo largo de todo un año.

4. El balance entre su vida personal y laboral es mucho mas justo. El 80% de los trabajadores cree que puede combinar mejor estos ámbitos.

5. Las mujeres pueden acompañar el crecimiento de sus hijos sin tener que dejar su vida profesional de lado. En 1962 solamente un 37,7% de las estadounidenses estaban empleadas, mientras que en 2012 la cantidad de trabajadoras representa el 58% de la población femenina de Estados Unidos.

6. Es más productivo. El 65% de los teletrabajadores son más productivos que aquellos empleados que trabajan en oficinas, sumado a que el 76% de los teletrabajadores están mejor dispuestos a trabajar horas extras.

7. Lleva una vida más sana, come comida casera, evita los "snacks de oficina" y hace ejercicio más habitualmente: un 73% de los colaboradores  aseguran que se alimentan de una forma más sana cuando trabajan desde su casa.

8. Está menos estresado. El 75% de los trabajadores creen que su empleo lo estresa, mientras que un 25% considera que es lo más estresante de su vida. Sin embargo, los teletrabajadores logran una reducción del estrés de un 25 por ciento.

9. No pierde tiempo pensando en cómo vestirse cada mañana. Un estudio presentado por el diario The Telegraph sostiene que las mujeres pierden en promedio 16 minutos todas las mañanas decidiendo qué prendas vestir antes de salir a trabajar, el equivalente a 5 horas al mes frente a su guardarropas.

10. La utilización de sus pantuflas crece considerablemente, y esto hace feliz a cualquiera o, al menos, así lo aseguran desde la Universidad de Harvard, que incluye el uso de un calzado cómodo entre sus diez recomendaciones para ser feliz.

La verdad es que no hay lugar para dudas: el teletrabajo supone innumerables ventajas: no sólo porque hace feliz a los empleados sino porque mejora su productividad y, por ende, los resultados de la empresa. Sin olvidar que permite reducir factores fundamentales para la sociedad como es el caso del impacto medioambiental.

Beneficia tanto en los trabajadores como a las empresas.

Si la Felicidad es mutua, entonces... ¿A qué esperamos?.




lunes, 28 de enero de 2013

Píldora de Ilusión (XLIII) : El Cajero de la Felicidad




¡Buenos días!

Esta semana os traigo un vídeo de una publicidad de Coca Cola que como todo lo que hace esta marca me parece fantástico, como ya he comentado varias veces en este blog. Puede gustarte más o menos la bebida, pero lo que no se puede negar es que son unos genios del Marketing.

Yo me declaro fan total de Coca Cola, no tanto por sus productos sino, por el mensaje que venden: La Felicidad y toda la “industria” que han montado alrededor.

En la época de la creación del “Banco malo” viene Coca Cola e inventa el “Cajero de la Felicidad”, un cajero que te da dinero gratis con una única condición: COMPARTIRLO. El propio cajero te sugiere ideas de cómo hacerlo: contratando un cuenta cuentos, comprando balones para niños, etc. Pero no os digo más, porque hay que verlo!!


Supongo que a más de uno se os habrán empañado los ojos de la emoción…. A mí sí;))

Venga, echad a volar vuestra imaginación… ¿Cómo y con quién lo compartiríais?

Recordad el proverbio indio “Lo que no se comparte, se pierde”

¡Feliz semana!


  • Otras Píldoras de Ilusión en este Blog

viernes, 14 de diciembre de 2012

Las 8 Actitudes del Trabajador Excelente


Hace unos meses publiqué un post con las 8 actitudes del Jefe Excelente lo que me hizo pensar cuáles serían las ocho actitudes del trabajador excelente. 
En aquella ocasión, recogía tan sólo el testigo de una recopilación que había hecho Geoffrey James, autor del libro “Business to business selling'”. Hoy sin embargo, os hablo desde mi humilde opinión personal.

Así que ahí van las 8 actitudes que son excepcionales en el doble sentido de la palabra
En primer lugar, porque quien las reúne todas o la mayoría de ellas es un trabajador excepcional y… en segundo, porque por desgracia, suele ser la excepción;))

  1. Honestidad: En estos tiempos en que parece que lo único que cuenta son los resultados, cultiva la Honestidad, exprésate con Autenticidad, mantén una relación de Confianza y Armonía con tu entorno, siendo fiel a ti mismo, sin traicionar tus Principios y Valores y obtén también resultados pero resultados honestos, los únicos sostenibles en el tiempo.
  2. Generosidad 2.0: Comparte, departe, cultiva relaciones, interésate por los demás, dedícales tu tiempo y Aprende. Sólo dando recibirás, sólo interesándote interesarás y atraerás la atención sobre ti y tu producto.
  3. Empatía: Se puede sobrevivir sin Empatía pero no se puede Vivir sin ella y el trabajador excepcional lo sabe. Por eso cultiva esa afectividad mental que podemos tener con el otro (cliente, compañero, jefe….) intenta interpretar sus razonamientos, emociones y estados de ánimo, se pone en su lugar. Porque desde el otro lado puede que se vean las cosas de otro modo y sólo así podrás conocer las necesidades de los clientes y ¿por qué no? quizás satisfacerlas.
  4. Creatividad: La Creatividad no es un juego de niños ni una profesión de artistas. Es una Actitud que también se puede aprender y para muchas empresas, la Innovación se está convirtiendo rápidamente en un asunto de supervivencia económica. ¡Échale Imaginación! Sólo la Creatividad te convertirá en promotor del Cambio.
  5. Compromiso: Puede que suene extraño en esta Crisis de Valores en la que estamos inmersos, pero precisamente por eso, porque los Valores son la Esencia de las Personas y sólo si estás comprometido con ellos, contigo mismo, con tu empresa y con tus clientes alcanzarás el verdadero éxito.
  6. Autoliderazgo: Imprescindible, entendido desde el auto-conocimiento y el Respeto por uno mismo. Conoce tus propios límites y lucha por desarrollar tu potencial al máximo. No esperes que te digan qué hacer, sé proactivo, anticípate, gestiona tu trabajo y tus emociones. Marcándote también tus propios objetivos pero siempre en aras del bien común.
  7. Inteligencia: Sé Inteligente. Pero una Inteligencia Global: Emocional, Social y Colectiva. Una inteligencia aplicada. Una inteligencia útil a la Sociedad.
  8. Felicidad por encima de todo: Ésa es la clave. Mantener siempre la Actitud y transmitirla con entusiasmo a los demás. Sólo así amaremos nuestro trabajo, sólo así lo transmitiremos a nuestros compañeros, jefes y clientes, sólo así crearemos Valor y nos sentiremos orgullosos de lo que hacemos y de cómo lo hacemos.


Si tienes estas Actitudes ¡Enhorabuena! Sólo tienes que desarrollarlas en una empresa que las fomente y valore… aunque claro, esta empresa también es “excepcional”… entendido de nuevo en el doble sentido;))


Porque éstas son las 8 Actitudes del Trabajador Excelente en los Nuevos Tiempos: las de los Nuevos Trabajadores y las de las Nuevas Empresas, ésos que vendrán cuando el temporal de la crisis amaine.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Píldora de Ilusión (XXVII): En Busca de la Felicidad


¡Buenos días!

Esta semana inauguramos el otoño, una estación del año considerada por muchos como triste y en la que algunos tienden a caer en el desánimo... y más con la que está cayendo!. Sin embargo, a mí es una época que desde siempre me ha encantado. No hay nada mejor para recargar energías que perderse unas horas en un hayedo en otoño y dejarse deslumbrar por todos esos vibrantes colores con los que se visten los árboles en esta época. Os lo recomiendo a todos, y si es por tierras asturianas mejor que mejor;))

Tras este "otoñal inciso" os presento a continuación la Píldora de Ilusión de esta semana en la que os traigo de nuevo la película "En busca de la felicidad".

La verdad es que esta película es una auténtica “joya” de la que se pueden extraer innumerables fragmentos con lecciones muy interesantes relacionadas con competencias y valores. La secuencia que rescato hoy es el momento en el que el protagonista Will Smith habla con su hijo cuando están entrenando al baloncesto.



Rescato algunas de sus palabras: 

"Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Si tienes un sueño tienes que protegerlo las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve por ello y punto”.

Ya sabéis: Nunca dejes a nadie que te diga que no puedes hacer algo.

¡Que iniciéis la nueva semana con mucha energía, hasta mañana!


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